Mecano – Me Cuesta Tanto Olvidarte
Hace ya nueve años que por estas fechas nos conocimos. Nueve años y mi corazón no te olvida, aunque tuve motivos para hacerlo. Al minuto de hablar contigo me di cuenta de que eras especial y no me equivoqué. En las semanas siguientes aquello no hacía más que crecer y crecer, llamadas desde el móvil, desde el teléfono de casa (las que me cayeron por aquellas facturas), desde la cabina (qué tiempos). Hablar y hablar, de lo que fuera, todo era interesante, qué has comido, qué tal el trabajo, cómo ha ido el entrenamiento...Y luego vinieron los "me gustas" y los "te quiero", y yo estaba tan contenta, porque sabes que soy tímida y no me pasa esto muy a menudo, y feliz, sobretodo feliz. Algunos de esos "te quiero" mios iban en cartas, de las de papel y sello, y eso cuenta el doble, porque escribir una cosa es mucho más difícil que decirla. Y bueno, tus mensajes con tus poesías, eso sí que me gustaba, las escribí en un cuaderno hace años cuando cambié de móvil para no perderlas y aún las guardo: "Voces de sirena se oían en el mar pero son tus ojos los que me hechizaron sin cesar...".
Me dedicaste las palabras más bonitas que nunca había oído, te susurre (porque las sentía) las cosas más bonitas que jamás he dicho. Yo no he vuelto a sentir lo mismo por nadie y dudo que ocurra de nuevo, cada vez lo tengo más claro. Será porque aquella vez tenía apenas 18 años y las cosas se viven de otra manera, pero la verdad, que nunca he vuelto a vivir ese cocktail de sensaciones. O no, a lo mejor es que eras TÚ, y por eso no estar a tu lado no me dejaba pensar, ni comer, ni dormir...y luego pasó aquello, y luego vinieron muchas noches de quedarme dormida llorando y despertarme llorando, y releer poesías y mensajes una y otra vez, una y otra vez...Y llorar a escondidas en el baño. Y luego, bueno, luego vino tu explicación y aquello continuó pero con menos ilusión y con más calma. Y una veces sí, pero la mayoría no. Y como dice Amaral "a veces te mataría, otras veces te quiero comer..."
Y fue pasando el tiempo y los años, y llegó un 14 de Febrero, y te hice la declaración de amor más bonita que pude, te dije que eras un chico único, que eras muy especial para mí, que eras cariñoso, romántico y dulce como tú solo, que me hacías reir y que contigo las horas eran minutos. Que te quería (quiero) mucho, y que por mucho tiempo que pase, no me olvido de tí, me he resignado a ello. Y después de diez minutos abriéndote cada uno de los rincones de mi corazón y monstrándote mis sentimientos en carne viva, tú me dijiste que justo en ese momento no podías, que necesitabas tener la mente despejada y concentrada en otras cosas pero que más adelante sí, que te encantaría y yo me lo creí.
Escribo esto como quién lanza una botella al mar con un mensaje
dentro, con la esperanza de que lo encuentres y lo leas y...y nada. Porque creo que no
ocurriría nada. Pero bueno, debes saber que aún dejo el móvil encendido por si alguna noche la
nostalgia te juega una mala pasada y te decides a llamarme.
Ojalá aquel día me hubieras dicho que sí y a los meses me hubieras dejado, al menos así no seguiría esperando.